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Tu ficha de Google no se mantiene sola: qué pasa si la dejas sin tocar

Una tarjeta lima de pie sobre la plataforma con un rastro de puntos lima a intervalos regulares detrás, como pasos constantes.

Abriste la ficha de Google de tu negocio hace dos años, pusiste el horario, subiste tres fotos y no has vuelto a entrar. Es lo normal. El problema es que la ficha no se queda quieta aunque tú sí: los clientes proponen cambios, Google los aplica, llegan reseñas que nadie contesta y el horario de agosto sigue diciendo que abres. Nadie te avisa de que la ficha ha envejecido. Te enteras cuando alguien llega a la persiana bajada.

Qué pasa exactamente con una ficha que nadie toca, según la ayuda de Google, y la rutina corta que la mantiene viva.

¿Caduca la ficha de Google si no entro?

No en el sentido de una fecha fija. Circula mucho que «si no entras en 30 días, Google te borra la ficha». No lo hemos encontrado en ninguna página oficial, así que no lo repetimos.

Lo que sí dice Google, en su resumen de políticas del Perfil de Empresa, es esto: si un comerciante no accede a su perfil durante periodos prolongados, Google puede revocarle el acceso y retirar el contenido, tras avisarle. No da un número de días. Traducido: la ficha no desaparece del mapa por un mes de silencio, pero una ficha abandonada durante mucho tiempo puede quedarse sin dueño, y recuperarla es un trámite que nadie quiere hacer.

La amenaza real, además, no es que la borren. Es otra, y es mucho más frecuente.

Google cambia tu ficha aunque tú no lo hagas

Google lo explica en su ayuda sobre «actualizaciones de Google»: recoge información de distintas fuentes, como sugerencias de los usuarios y contenido con licencia, y si esas fuentes indican que tu información es incorrecta o está desfasada, puede actualizar tu perfil.

Es decir: un cliente pulsa «Sugerir un cambio», dice que los sábados cierras a las dos, y ese dato puede acabar en tu ficha.

Cuando pasa, Google muestra un aviso arriba del todo en tu perfil y marca en azul lo que ha cambiado él. Puedes aceptarlo, corregirlo o devolver el dato anterior. Pero el aviso solo lo ves si entras. Y Google también advierte que no todas sus actualizaciones se pueden gestionar. Cuanto más tiempo pasas sin mirar, más cosas ha decidido otro por ti.

Lo que Google dice que pesa para salir arriba

Google publica cómo ordena los resultados locales: relevancia, distancia y prominencia. La distancia no la controlas. Las otras dos, en parte, sí. Sus recomendaciones para el propietario son cuatro:

  • Verificar el negocio.
  • Tener la información completa y al día: dirección, horario (incluido el especial), categoría, atributos.
  • Responder a las reseñas.
  • Añadir fotos y vídeos.

Y una frase que conviene tener presente: no se puede pedir ni pagar un mejor posicionamiento local en Google. Quien te lo venda, miente.

Google no dice en ninguna parte que publicar cada semana te suba puestos, y nosotros tampoco lo vamos a decir. Lo que sí es evidente es que una ficha incompleta o con datos viejos juega con desventaja en «relevancia», y que una ficha con reseñas sin contestar lo nota en lo que la gente decide después de verla.

Lo que ve el cliente cuando la ficha está parada

Imagina un taller de bicis en Gràcia. Ficha con 23 reseñas, la última contestada hace un año y medio. Fotos de cuando abrió. Horario sin festivos. Un cliente la encuentra el 12 de octubre, ve «Abierto», va y se encuentra la persiana bajada.

Las reseñas pesan en la decisión. Según la encuesta anual de BrightLocal (1.002 consumidores de Estados Unidos; no hay un estudio equivalente para España), el 97% lee reseñas antes de elegir un negocio local, el 89% espera que el dueño conteste, y el 88% usaría un negocio que responde a todas sus reseñas frente a solo un 47% que usaría uno que no responde a ninguna. Todas las cifras, con su fuente, están en nuestra página de fuentes.

Una ficha sin respuestas no dice «negocio malo». Dice «aquí no hay nadie».

La rutina: 20 minutos al mes y cinco antes de cada festivo

Esto lo puedes hacer tú, gratis, desde el móvil. Entra en tu perfil desde la app de Google Maps (Empresa → Editar perfil) o buscando el nombre de tu negocio en Google con la sesión iniciada.

Una vez al mes (unos 20 minutos)

  1. Mira si hay avisos arriba. Si Google ha cambiado algo, lo verás en azul. Acepta lo correcto; devuelve lo incorrecto.
  2. Contesta todas las reseñas pendientes, también las buenas. Dos líneas bastan: el nombre, algo concreto que hicieron, gracias. Si llega una que incumple las normas, aquí explicamos qué se puede eliminar y qué no.
  3. Sube dos o tres fotos nuevas: el trabajo del mes, el local hoy, el equipo de espaldas si no quieren salir.
  4. Revisa teléfono, web y categoría. Si el campo «Sitio web» sigue vacío, es el hueco más caro de la ficha.

Antes de cada festivo y de agosto (5 minutos)

En Editar perfil → Horario → Horario especial, Google propone los festivos oficiales y te pide confirmar qué horario tendrás esos días. Confírmalos uno a uno. Si vas a cerrar siete días seguidos o más, Google pide que marques el negocio como cerrado temporalmente en vez de usar el horario especial.

Si todavía no tienes la ficha verificada, empieza por ahí: así se da de alta paso a paso. Y si quieres más reseñas sin pedirlas de forma pesada, tenemos la guía con los mensajes para copiar.

Hacerlo tú: el cálculo completo

Con los tiempos de arriba, esto es lo que cuesta de verdad.

Rápido y de una vez. Verificar la ficha, completar todos los campos, poner la categoría correcta, rellenar el campo «Sitio web». Una tarde. Hazlo tú, hoy, sin pagar a nadie: es tuyo y es gratis.

Lento, un fin de semana largo. Tener una web a la que apunte ese campo. Aquí aparecen el presupuesto de la agencia o el sobrino que «te la hace». Y una web montada deprisa trae su propio mantenimiento: textos legales, certificado, hosting, el horario repetido en otro sitio que también hay que cambiar.

Lo que no termina nunca. Los 20 minutos al mes, más los festivos, más revisar lo que Google cambia sin avisar, más contestar reseñas, más cambiar el horario en la ficha y en la web y en Instagram cada vez que algo cambia. Doce veces al año, sin que ninguna sea urgente. Por eso se abandona: no porque sea difícil, sino porque nunca es la tarea más importante del día.

Lo que hacemos nosotros

Seamos claros primero: hoy no editamos tu ficha de Google por ti. La rutina de arriba sigue siendo tuya. Lo que hacemos es quitarte el resto.

  • La web a la que apunta la ficha. Una página hecha de widgets, con el horario (abierto o cerrado ahora), tus reseñas de Google en directo, servicios con precios, mapa y contacto. Se crea y se publica gratis, sin tarjeta y sin caducidad, con los textos legales incluidos. Así funciona.
  • Cambiarla es escribirlo. «Pon que el 12 de octubre cerramos» y lo ves antes de publicar. Nada sale sin tu aprobación.
  • Grow (9 €/mes) añade dominio propio y un análisis mensual de cómo te ve Google, con informe por correo: el recordatorio que nadie se pone.
  • Pro (24 €/mes) lo hace semanal, vigila tus reseñas y tus posiciones, aplica solo las mejoras técnicas y deja cualquier texto nuevo esperando tu clic. Detalle en precios.

Ningún plan te compra un puesto en el mapa ni una fecha. Lo que compra es que la parte que no termina nunca deje de depender de que te acuerdes.

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Preguntas frecuentes

¿Google borra la ficha de Google si no entro en 30 días?

No hemos encontrado esa regla en ninguna página oficial. Google dice que, si no accedes durante «periodos prolongados», puede revocar el acceso y retirar contenido tras avisarte, sin dar un plazo. Entrar una vez al mes te deja muy lejos de ese riesgo.

¿Por qué ha cambiado mi horario si yo no lo he tocado?

Porque Google puede actualizar tu perfil con sugerencias de usuarios o datos de otras fuentes. Lo verás marcado en azul en el editor, con un aviso arriba. Entra, revisa y devuelve el dato correcto si no lo es.

¿Publicar novedades cada semana me sube en Google Maps?

Google no lo dice en sus recomendaciones. Lo que sí pide es información completa y al día, responder a las reseñas y añadir fotos. Si tienes poco tiempo, prioriza eso.

¿Necesito web si ya tengo la ficha de Google?

La ficha es un escaparate que controla Google. Una web es tuya, y es a donde apunta el campo «Sitio web». Si no tienes, explicamos aquí qué debería llevar, y cuesta cero empezar.