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«Te garantizamos el nº1 en ChatGPT» y otras mentiras del marketing de IA

Un podio alto y vacío, gris, sin nada encima, y al lado, en el suelo, un bloque lima modesto y macizo.

Cada semana nos reenvían el mismo correo. Una agencia le promete a un taller de Sants, o a una gestoría de Poblenou, el «primer puesto garantizado en ChatGPT» por una cuota mensual. El diseño del email es impecable y el tono, segurísimo.

Y es mentira. Ninguna agencia de GEO —el marketing para salir en la IA, como lo llaman ahora— puede garantizarte un número uno en ChatGPT. La razón es incómoda para buena parte del sector: nadie controla el modelo. Ni ellos, ni nosotros. Preferimos empezar por ahí, aunque una verdad venda peor que una promesa redonda.


Por qué el «nº1 garantizado» es imposible

ChatGPT no funciona como Google. En Google hay una lista de posiciones. En un modelo de lenguaje, no.

Es un sistema probabilístico: la misma pregunta, hecha dos veces, puede darte dos respuestas distintas. Dos clientes que escriben «mejor peluquería cerca de mí» desde dos móviles diferentes leen nombres diferentes. La respuesta cambia según cómo se formule la pregunta, el idioma, la hora y el historial de quien pregunta.

No existe un «puesto 1» estable que alguien pueda venderte, porque no existe un único ranking que conquistar. Quien te garantiza una posición fija está prometiendo algo que el sistema, por diseño, no puede entregar. No es que la agencia sea torpe: es que la promesa es imposible.

Lo único que se compra de verdad son los anuncios

Algunos asistentes han empezado a mostrar formatos publicitarios, etiquetados y separados del cuerpo de la respuesta. Eso sí se paga —a quien opera el asistente, no a una agencia— y sigue siendo un anuncio, no una recomendación.

Cuando la IA escribe «te recomiendo este taller» dentro de su respuesta, ese hueco no está a la venta. Es justo lo que ninguna agencia te puede reservar.

La regla, entonces, es simple: si te prometen «salir el primero» y no te están hablando de comprar un espacio etiquetado como publicidad, te están vendiendo humo.

El catálogo de mentiras que ya hemos visto

Después de meses mirando esto para negocios de Barcelona, las frases se repiten:

  • «Tenemos un acuerdo especial con OpenAI.» No existe ningún programa para colocar negocios dentro de las respuestas. No lo hay.
  • «Un ajuste y listo para siempre.» Los modelos se reentrenan y las respuestas se mueven solas. Lo que hoy funciona se cae en unos meses.
  • «Resultados en 7 días.» Las fuentes en las que se apoya la IA tardan semanas o meses en reflejar un cambio. Siete días no da ni para empezar.
  • «El SEO ha muerto; hacemos SEO de IA con un truco.» No hay truco. Hay trabajo lento sobre las señales correctas, y quien te vende un atajo te está vendiendo su prisa, no tu resultado.
  • «Te metemos en las tres IAs con la misma acción.» No comparten casi fuentes: sobre 680 millones de citaciones analizadas, solo el 11% de los dominios citados por ChatGPT lo eran también por Perplexity. Lo que funciona en uno puede ser irrelevante en otro. Lo contamos en ChatGPT, Perplexity y Gemini no te recomiendan igual.

Por qué mentir sale tan barato en esto

El problema de fondo es que casi nadie puede comprobarlo.

La mayoría de dueños de un negocio pequeño no sabe verificar si de verdad aparece, y la propia IA les da la razón a los mentirosos por accidente: el dueño pregunta «¿me recomiendas?» desde su móvil, con su historial y sus conversaciones anteriores, y a veces sale su negocio. Parece que funciona.

No significa nada. A un cliente distinto, en Gràcia o en Sant Antoni, le aparece otra cosa. Preguntarte a ti mismo por ti mismo es la prueba menos fiable que existe, y es exactamente la que te va a enseñar la agencia como «resultado».


Cuatro preguntas que desmontan a cualquiera

Esto no necesita que contrates a nadie. La próxima vez que te llamen, pregunta esto y escucha:

1. «¿Con qué preguntas exactas me vas a medir?»

Tienen que ser las que escribiría un cliente que no te conoce —un servicio y un barrio—, no el nombre de tu negocio. Si te miden por tu propio nombre, te están midiendo lo que ya tenías.

2. «¿En qué asistentes, y cada cuánto?»

Si la respuesta es «en ChatGPT» a secas, es media foto. Y si es «una vez al empezar», no es una medición: es una captura.

3. «Enséñame el mismo informe del mes pasado, de otro cliente.»

Lo comprobable es lo único que vale. Si solo tienen una captura de pantalla hecha desde su móvil, ya sabes.

4. «¿Qué pasa si no funciona?»

Nadie honesto te promete un puesto. Sí te puede decir qué va a hacer, cada cuánto, y cómo vas a saber si sirvió. Si la respuesta a esta pregunta es una garantía, vuelve a la primera línea de este artículo.


¿Y merece la pena el esfuerzo, entonces?

Sí, y conviene separarlo de la promesa falsa.

El comportamiento ya cambió. En España, el uso de IA generativa pasó del 51% al 69% de la población en un año, y el uso frecuente —diario o varias veces por semana— subió del 27,8% al 39,1%, según el segundo Observatorio Anual IAÓN. Y para encontrar negocios locales en concreto, la proporción de consumidores que usa IA pasó del 6% al 45% en un año, aunque ese dato es de una encuesta a 1.002 personas en Estados Unidos y conviene decirlo.

Lo que no te dice ninguno de esos números es cuándo vas a salir tú. Nadie lo sabe. Lo que sí se puede hacer es lo aburrido: tener una web que la IA pueda leer y citar, datos coherentes en todas partes, reseñas vivas, y volver a medir cada cierto tiempo porque las respuestas cambian solas.

Hacerlo tú: el cálculo honesto

Gratis y de una vez. Preguntar por tu negocio en los tres asistentes con las preguntas de un cliente, apuntar quién sale, reclamar tu ficha de Google y unificar tu nombre en todas partes. Una tarde. Hazlo aunque no contrates nada a nadie, nunca.

Lento. Que los modelos te recojan: semanas o meses, según cuándo se rastree tu web. No hay botón. No hay fecha.

Lo que no termina. Volver a preguntar. Las respuestas se mueven sin que tú toques nada, así que una comprobación de septiembre no dice nada de octubre. Son veinte minutos cada pocas semanas, para siempre, y es lo primero que se abandona.

Lo que hacemos nosotros, dicho sin humo

No controlamos el modelo y no te vamos a prometer una posición. Lo que hacemos es lo otro: tu página de wiweb nace escrita para que una IA pueda citarla —servicios con precios, preguntas contestadas, datos coherentes con tu ficha de Google— y con el robots.txt abierto a propósito a ChatGPT, Perplexity y Google, en vez de bloqueado por una regla heredada de una plantilla.

Y la parte de volver a medir deja de ser tuya. En Grow (9 €/mes) comprobamos cada mes si ChatGPT y Perplexity te mencionan, para qué preguntas y qué competidores salen donde tú no. En Pro (24 €/mes), cada semana y en los cuatro asistentes. Siempre las mismas preguntas, para que la comparación entre meses signifique algo.

Crear y publicar tu página es gratis y sin tarjeta: créala en dos minutos. Lo que miramos exactamente está en SEO e IA, lo que lleva cada plan en precios, y la fuente de cada número de este artículo en fuentes.

Lo que no vas a encontrar en ningún plan nuestro es un número uno garantizado. Si lo encuentras en otro sitio, ya sabes lo que es.


Preguntas frecuentes

¿Entonces no se puede hacer nada para salir en ChatGPT?

Sí se puede influir; no se puede garantizar. Se trabaja sobre lo que la IA puede leer y verificar sobre ti, y se mide el resultado a lo largo del tiempo. Lo que no existe es un botón que te ponga el primero.

¿Cómo sé si mi agencia me está mintiendo?

Hazle las cuatro preguntas de arriba. Si solo te enseña una captura hecha desde su propio móvil, o te promete una posición concreta, es humo. Lo comprobable es lo único que vale.

¿Y los anuncios de los asistentes, me sirven?

Son otra cosa: un espacio patrocinado y etiquetado, separado de la recomendación. Pueden encajar en algún caso, pero no sustituyen a que la IA te nombre por mérito propio, que es lo que de verdad mueve a alguien a llamarte.

¿Cada cuánto cambia todo esto?

Continuamente. Los modelos se actualizan, las fuentes cambian y las respuestas con ellas. Por eso «un arreglo para siempre» es falso: esto se parece más a cuidar una reputación que a instalar algo una vez.